Rachel Apa, exjugadora universitaria de hockey sobre césped que había entrenado durante meses para su primera maratón, murió tras desplomarse a unos tres kilómetros de la meta de la Maratón de Nueva York. Su padre, Steve Apa, dijo que murió de rabdomiólisis, una afección en la que el tejido muscular dañado se descompone y libera sustancias al torrente sanguíneo.

Apa hacía ejercicio con regularidad y gozaba de lo que su padre describió como una salud excelente. Después de pasar el punto de los 14 kilómetros, le envió un mensaje de texto para decirle que se sentía increíble. Él respondió que debía tomárselo con calma y le recordó que era su primera maratón.

Los testigos dijeron que Apa se desplomó aproximadamente en el kilómetro 38,6, en Central Park. Tres personas, dos de las cuales dijeron ser médicas, se turnaron para practicarle RCP. New York Road Runners dijo que el personal médico utilizó un desfibrilador antes de que los paramédicos la trasladaran al Centro Médico Mount Sinai. Fue declarada muerta tras seis horas de intentos por salvarle la vida.

La rabdomiólisis, a menudo llamada rabdo, es relativamente poco frecuente: según la información proporcionada, se notifican unos 26.000 casos al año en Estados Unidos. Los Institutos Nacionales de Salud la describen como la descomposición del músculo esquelético, que libera componentes como mioglobina y electrolitos en la sangre. Estos pueden afectar los riñones y provocar una lesión renal aguda y otras complicaciones.

Las lesiones por aplastamiento son una causa común, pero el sobreesfuerzo, la deshidratación grave y el sobrecalentamiento también pueden desencadenar la afección. También se citan como posibles causas ciertos medicamentos, la inactividad prolongada y algunas condiciones físicas. Los atletas de resistencia y las personas que realizan actividades de alta intensidad se encuentran entre quienes corren mayor riesgo, especialmente cuando se exigen más allá de lo que están acostumbrados.

Los síntomas pueden incluir dolor o debilidad muscular, hinchazón y orina inusualmente oscura o decolorada. Pueden aparecer entre uno y tres días después de una lesión muscular, y puede ser difícil distinguir el dolor persistente de las molestias habituales posteriores al ejercicio.

La rabdomiólisis puede tratarse, pero es importante recibir atención médica cuanto antes. El tratamiento suele incluir líquidos por vía intravenosa y el control de los niveles de electrolitos; un daño renal grave puede requerir diálisis.

Fuentes: E! News.